domingo, 2 de noviembre de 2014

De los hilos.

Bien.

Por fin.

Uno de los dos ha sacado a pasear a las gemelas tijeras.
El fino hilo, bañado en sudor, tiembla delante.

La teoría de las cuerdas que nunca se han tensado.
 
 
Parece que no nos importa mirar cuando se desnuda el cuerpo
pero salimos corriendo si se desnuda el alma.
 
Y así nos va.
 
 
"La física cuántica me confunde" y también cuando me miran.
He dejado de contar y la estoy cagando al sumar,
acabaré por no ver nada.
 
Por otro lado,
mirad que es difícil traspasar la barrera y aún así hay quien lo intenta.
No lo entiendo.
Para qué.
 
¿Me habéis mirado bien?
 
Por supuesto. Lo han intentado sin mucho interés y de refilón.
Valientes.
 
Valientes cobardes.
 
Y yo aquí, del club de los Malqueridos Anónimos, donde ya todos me conocen.
 
Mirad.
Leo y pienso.
Siento mal y a deshoras, siempre. 
Escribo mal.
Me relaciono peor.
A veces creo que me salen del pecho algunos hilos
sueltos, flojos, semirrotos, que a medida que me alejo menos distingo.
Me aíslo y crezco envuelta en niebla, cuando ya no sé ni por dónde andar.
 
Déjalo. Ya traigo yo las tijeras.
 
Dónde narices habré dejado la brújula.
 
Maldita sea, qué tarde es ya,
que tengo que tirar y no sé por dónde empezar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario